¿Alguna vez has logrado una meta que te costó años conseguir y, al llegar a la cima, te has sentido completamente vacío? ¡Felicidades! Estás entrando en el mundo de los valores personales.
Es una de las causas más frecuentes de ansiedad hoy en día. A menudo pensamos que el problema es la falta de disciplina o de tiempo. Pero la realidad suele ser más simple: hay un conflicto en tu código fuente.
Estás tomando decisiones basándote en lo que se supone que debes hacer, y no en tus valores personales. Vamos a dejar de lado la filosofía barata y hablemos de cómo funciona esto en la vida real.
¿Qué son realmente los valores personales?
Olvida las definiciones académicas. Piensa en tu vida como si fuera un Smartphone:
- Tus metas son las Apps que te instalas (casarte, ascender, viajar).
- Tus emociones son las Notificaciones (te avisan de qué pasa).
- Tus valores son el Sistema Operativo.
Si intentas instalar una App de "Vida Nómada" sobre un Sistema Operativo programado para la "Seguridad y Rutina", el sistema va a colapsar. La App se cerrará sola. Sentirás bloqueo y frustración.
Los valores son esas reglas internas que dictan qué te hace sentir bien, independientemente de lo que digan los demás.
El psiquiatra Viktor Frankl ya lo demostró en las condiciones más extremas imaginables.
En su obra maestra, El hombre en busca de sentido, explicó que la mayoría de nuestros sufrimientos mentales no vienen de enfermedades, sino de un "vacío existencial".
Frankl descubrió que quien tiene un porqué para vivir (sus valores), puede soportar casi cualquier cómo. Si te sientes frágil ante los problemas, es probable que te falte ese "porqué".
El caso de mi colega Marcos: Cuando el éxito se siente mal
Déjame contarte algo breve para que veas la importancia de esto.
Marcos tenía un puestazo en una consultora de Madrid. Ganaba bien, tenía coche de empresa y "prestigio". Pero cada domingo por la tarde le entraban ganas de vomitar.
Al hacer un trabajo de introspección, descubrió que su valor número 1 era la Libertad. Su trabajo, aunque prestigioso, era lo opuesto: control total, horarios rígidos y jerarquía. Estaba violando su valor principal 10 horas al día. Ningún aumento de sueldo iba a arreglar eso.
Marcos no estaba deprimido, estaba desalineado.
Jerarquía de valores
Aquí es donde mucha gente se equivoca. Hacen una lista de deseos a los Reyes Magos: "Quiero honestidad, dinero, diversión y paz".
El problema no es quererlo todo, el problema es el orden. Los valores funcionan por prioridades.
Imagínate esta situación: Un amigo te pide ayuda urgente para una mudanza el mismo día que tenías entradas VIP para un concierto.
- Si tu valor principal es la Lealtad, irás a la mudanza y te sentirás bien.
- Si tu valor principal es el Disfrute, irás al concierto y te sentirás bien.
El sufrimiento viene cuando vas al concierto pensando que deberías estar en la mudanza. Conocer tu jerarquía elimina la culpa.
Ejemplos de valores modernos
Más allá de los clásicos, existen valores que mueven el mundo actual:
- Autenticidad: La libertad de no tener que ponerte una máscara social.
- Minimalismo: Valorar el espacio mental sobre la acumulación material.
- Impacto: Necesidad de sentir que tu trabajo deja huella.
- Autonomía: Ser dueño de tu agenda.
Ejercicio Práctico: El Detector de Valores
A veces nuestras emociones nos dan pistas más fiables que cualquier test lógico. Vamos a usar el contraste emocional.
1. El momento "Flow"
Recuerda un día en el que el tiempo voló. ¿Qué hacías? ¿Estabas resolviendo un problema complejo? Quizás tu valor es la Excelencia. ¿Estabas en la montaña sin cobertura? Quizás es la Naturaleza.
2. El momento de "Ira"
La ira es un radar muy potente. Solo nos enfadamos de verdad cuando alguien pisa un valor sagrado para nosotros.
- ¿Te hierve la sangre cuando ves a alguien colarse en la fila? -> Tu valor es la Justicia.
- ¿Te pone furioso que te interrumpan cuando hablas? -> Tu valor es el Respeto.
¿Y ahora qué?
Si después de identificar tus valores sientes que el problema real es cómo organizas tu día a día para honrarlos, te recomiendo leer nuestra guía sobre [Cómo gestionar el tiempo sin agobios].
A veces, el problema no es el valor, sino la falta de energía. Si es tu caso, echa un vistazo a [Por qué la motivación no dura (y qué hacer al respecto)].
Tus valores, tus reglas
Definir tus valores no es algo que hagas en cinco minutos y te olvides. Es un proceso vivo. Tus valores a los 20 no serán los mismos que a los 50, y eso es señal de que estás creciendo.
Pero hoy, te invito a que hagas una pausa. Identifica tus 3 innegociables. Escríbelos en un papel (no en el móvil). Y la próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil, pregúntales a ellos.
¿Cuál es ese valor que no negociarías por nada del mundo?
